Muñoz-Alonso destaca la política de responsabilidad que mantiene el Gobierno sobre el Peñón

El senador popular subraya que para el ministro de Asuntos Exteriores "Gibraltar ha sido desde el principio una prioridad"

 

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El presidente de la comisión de Asuntos Exteriores en el Senado, Alejandro Muñoz-Alonso, ha formulado hoy una pregunta al ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, en el pleno de la Cámara Alta, interesándose por los principios en los que quiere basar el Gobierno su política sobre Gibraltar.

Muñoz-Alonso comenzó su intervención refiriéndose a los incidentes que  durante este verano, con el viejo contencioso de Gibraltar, han ocupado  gran parte de los espacios informativos “sobre todo –dijo- a raíz del incidente de los bloques de hormigón, barras de hierro, arrojados por las autoridades del Peñón en aguas en las que tradicionalmente faenan los pescadores españoles, haciendo así imposible su trabajo”.

El senador popular dio las gracias por la muestra de voluntad política decidida a favor de los derechos y de los intereses de España, que el ministro hizo en su comparecencia ante la comisión de Asuntos Exteriores del Congreso el pasado miércoles, y ha puesto de relieve que, para el ministro,  Gibraltar fuera una prioridad, y haya puesto fin a una etapa de apaciguamiento iniciando una política de dinamismo y responsabilidad sobre el Peñón.

Alejandro Muñoz-Alonso destacó la cancelación de la iniciativa del llamado Foro Trilateral y de la Declaración de Córdoba que, por primera vez en los trescientos años del contencioso, trataba a Gibraltar como una entidad cuasi soberana. Del lema de “Dos banderas, tres voces” utilizada para señalar que se oía a Gibraltar como parte de la delegación británica, se pasó a una inaceptable “Tres banderas, tres voces” que echaba por tierra una política mantenida desde siempre por todos los Gobiernos españoles.

El presidente de la comisión de Exteriores recordó el viaje del señor Moratinos al Peñón y la fotografía dándose la mano “trilateralmente” con Miliband y Caruana, así como el atrevimiento, en 2011, del anterior ministro principal de la Roca, que dio una rueda de prensa en Marbella para hablar de la soberanía de Gibraltar, algo –recalcó- no solo ajeno al Tratado de Utrecht, sino a las resoluciones de Naciones Unidas. También en 2011 un enviado de la Moncloa celebró una reunión calificada de “informal” en la que se abordó, entre otros,  el tema de las aguas, que son un tema de soberanía y sólo puede abordarse bilateralmente entre España y Reino Unido porque Gibraltar no tiene ni voz ni voto en ese tema.

Frente a algunas informaciones publicadas en The Economist enorgulleciéndose de la economía gibraltareña,  Muñoz-Alonso se refirió a un artículo que él mismo había publicado también durante este mes de agosto, explicando que ese crecimiento, suponiendo que sea real, “se debe a que Gibraltar es un escandaloso paraíso fiscal que vive parasitariamente pegado y a costa de España, en la mejor tradición de la piratería de cuello blanco”.

Para finalizar, el senador popular recuperó las palabras de un ciudadano británico en una carta al director, también de la revista The Economist, donde afirma que la “britanidad” de los gibraltareños es puramente comercial y nada tiene que ver con la lealtad a la madre patria y añade “Dejemos que España recupere Gibraltar y los españoles harán allí algo hermoso como la Andalucía del entorno, en vez de la sórdida (grubby) nonentity que es actualmente y todo el mundo saldrá ganando”.