El PP denuncia que los acuerdos de Sánchez con China comprometen el principio de autonomía estratégica de la UE

18 ABR, 2026

Riesgo de mayor dependencia industrial y tecnológica

La secretaria general del PPE, Dolors Montserrat, ha denunciado que los acuerdos firmados por el Gobierno de Pedro Sánchez con China podrían suponer un alejamiento del enfoque europeo de reducción de riesgos (de-risking), comprometen la autonomía estratégica de la Unión Europea y generan potenciales vulnerabilidades económicas, industriales y tecnológicas.

Durante su última visita oficial a China, el presidente del Gobierno ha suscrito cerca de una veintena de acuerdos que abarcan ámbitos económicos, industriales, científicos y tecnológicos. Lejos de limitarse a sectores no sensibles, varios de estos compromisos podrían facilitar una mayor presencia china en áreas estratégicas, en un contexto que resulta difícil de conciliar con las directrices de la Comisión Europea en el programa Horizonte, que prevé una serie de restricciones específicas para entidades establecidas en China. Estas pueden encontrarse en la sección B (Elegibilidad) de los Anexos Generales del Programa de Trabajo Horizonte Europa 2026-2027.

“La Unión Europea ha definido con claridad su posición: no se trata de romper relaciones con China, sino de reducir dependencias críticas, proteger sectores estratégicos y evitar transferencias tecnológicas que puedan comprometer la seguridad económica europea”, explica Montserrat. Sin embargo, ha dicho, “el Ejecutivo español ha optado por profundizar vínculos en ámbitos donde Bruselas ha advertido explícitamente de riesgos”.

ENERGÍA, MOVILIDAD Y CADENAS DE SUMINISTRO AVANZADAS
En particular, la líder del Partido Popular Europeo alerta de tres áreas especialmente preocupantes. En primer lugar, los acuerdos económicos e industriales firmados por el Gobierno podrían favorecer la entrada de inversión china en sectores clave como la energía, la movilidad o las cadenas de suministro avanzadas. Esta estrategia podría aumentar la exposición de España respecto a China y se sitúa en una línea que plantea interrogantes respecto a los esfuerzos europeos por diversificar proveedores y reforzar la resiliencia industrial.

En segundo lugar, es conflictivo incrementar la vinculación con China en el ámbito de las materias primas críticas, incluyendo el interés en proveedores de tierras raras. Esta línea podría entrar en tensión con iniciativas europeas como el Critical Raw Materials Act, cuyo objetivo es reducir la dependencia de terceros países en recursos esenciales para la transición digital y energética. “En un contexto en el que China ha restringido exportaciones de tierras raras y la UE trabaja activamente para reducir su dependencia —que supera el 90%—, la estrategia del Gobierno español de reforzar su vinculación con proveedores chinos resulta opuesta al empeño europeo de reducción de riesgos”, ha dicho Montserrat.

En tercer lugar, la intensificación de la cooperación científica y universitaria con entidades chinas plantea dudas sobre si existen garantías equivalentes en materia de protección del conocimiento. La Comisión Europea ha restringido la participación de organizaciones chinas en programas estratégicos precisamente por los riesgos asociados a la transferencia de tecnología y al uso dual civil-militar. En este contexto, el PP valora advertir al Ejecutivo comunitario de la apertura de nuevos espacios de colaboración podría generar riesgos que requieren evaluación.

A todo ello se suma la dimensión política de estos acuerdos. Una vez más, España, vuelve a debilitar la coherencia de la posición común europea y envía señales en un contexto geopolítico equivocado. “La estrategia europea se basa en la unidad y la coordinación entre Estados miembros, no en iniciativas bilaterales que puedan ser percibidas como divergentes y que lo único que hacen es debilitar la posición común”, planteó la líder del PP.

EVALUACIÓN RIGUROSA DE LAS IMPLICACIONES
A su juicio, esta política exterior plantea riesgos relevantes desde el punto de vista de la alineación con los intereses estratégicos de la Unión Europea y requiere una evaluación rigurosa de sus implicaciones. Por ello, considera que las instituciones europeas deberían hacer un análisis exhaustivo de los acuerdos suscritos, así como llevar a cabo un refuerzo de los mecanismos de control sobre inversiones extranjeras y cooperación tecnológica.

“España no puede convertirse en un punto de vulnerabilidad en la autonomía estratégica europea. La defensa de nuestros intereses económicos, industriales y tecnológicos exige coherencia, prudencia y alineamiento con nuestros socios europeos”, manifestó.

Montserrat recordó que los propios servicios técnicos de la Comisión Europea han alertado sobre los riesgos asociados a la presencia de inversores y tecnología china en infraestructuras energéticas críticas. Informes internos utilizados para orientar la financiación europea señalan que esta exposición podría generar vulnerabilidades en términos de ciberseguridad, seguridad económica y resiliencia de las redes eléctricas, incluyendo riesgos potenciales de interrupciones en el suministro. “Estas evaluaciones refuerzan la necesidad de extremar la prudencia en la apertura a operadores de terceros países en sectores estratégicos, en línea con el enfoque europeo de reducción de riesgos, y contrario a una política de acercamiento que podría aumentar la exposición de Europa y afectar a su resiliencia”, concluyó.