El PP lidera la aprobación de unas salvaguardias que protegen a los agricultores, y refuerzan el seguimiento y control de productos como pedía Feijóo 

27 ENE, 2026

Salvaguardias en el acuerdo de Mercosur

La Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo ha aprobado hoy, gracias al Partido Popular, las salvaguardias que buscan una protección real y efectiva para los agricultores en el acuerdo comercial con Mercosur. Una serie de medidas extraordinarias que protegen íntegramente a los agricultores como ha exigido Alberto Núñez Feijóo. 

El presidente del PP siempre ha defendido un refuerzo en las salvaguardias que evitaran perturbaciones en el mercado y un perjuicio en los agricultores y ganaderos.  

Tras varios meses de trabajo, el Partido Popular en el Parlamento Europeo ha conseguido una reducción sustancial de los umbrales de activación de las salvaguardias. En un primer momento esta barrera se situaba en el 10 % anual en sectores sensibles, pero finalmente el texto resultante del acuerdo fija un umbral del 5 %, una medida fundamental porque permite actuar antes de que el daño al mercado sea irreversible. 

Este acuerdo en las salvaguardias también recoge la protección necesaria para los agricultores frente a una caída significativa de los precios. El Reglamento reconoce como perjuicio grave para el agricultor cuando el precio medio de importación cae más de un 5 %, una decisión importante ya que, para muchos sectores agrícolas este es el verdadero termómetro del daño al que se enfrentan. 

El Partido Popular ha querido destacar que “estos criterios son objetivos y no discrecionales”. “No dependen de valoraciones políticas y demuestran que existe una obligación clara de actuar cuando hay perturbaciones en el mercado”. Además, reconoce que “hemos logrado que cualquier indicio claro de deterioro de la situación económica del sector, ya sea a nivel de la Unión o de los Estados miembros, puede justificar la apertura de una investigación”. 

SEGUIMIENTO Y VIGILANCIA

Otro logro importante es el refuerzo del sistema de seguimiento y vigilancia. La Comisión deberá monitorizar de forma continua y constante las importaciones de productos sensibles y presentar informes como máximo cada seis meses. Además, el seguimiento podrá ampliarse a otros productos, y se refuerza la cooperación tanto entre la Comisión y los Estados miembros como entre los propios Estados miembros. 

Es importante destacar la puesta en marcha de una serie de medidas de protección que evitan que las salvaguardias puedan sortearse mediante cambios artificiales en las rutas comerciales, así como la inclusión de los cítricos entre los productos sensibles protegidos, “una demanda importante para regiones especialmente expuestas”. 

Por último, el Reglamento garantiza una activación rápida del mecanismo, con un plazo máximo de 21 días, y consolida políticamente el principio de reciprocidad, con un compromiso claro de la Comisión en el Anexo en materia de estándares ambientales, bienestar animal, seguridad alimentaria y controles. 

Este refuerzo de las salvaguardias se completa además con un mensaje político inequívoco en materia de reciprocidad, plenamente incorporado en el acuerdo alcanzado en el trílogo (Comisión, Parlamento Europeo y Consejo de la UE).  

El Reglamento incluye una declaración formal de la Comisión Europea, aneja al texto final, que compromete avances concretos en la alineación de los estándares de producción aplicables a las importaciones, especialmente en bienestar animal, uso de pesticidas, seguridad alimentaria y condiciones laborales.  

La Comisión ha puesto en marcha estudios sobre pesticidas prohibidos en la UE, con la posibilidad de fijar límites de residuos a cero para las sustancias más peligrosas, ha anunciado el refuerzo de la legislación en bienestar animal y ha activado, a partir del 1 de enero de 2026, un ambicioso plan de controles reforzados.  

Este plan contempla un aumento significativo de las auditorías en terceros países, un seguimiento más estricto de productos y orígenes no conformes, el refuerzo de los controles en los principales puntos de entrada en la UE y una mayor coordinación con los Estados miembros, apoyada por una nueva Task Force europea dedicada a mejorar la eficacia de los controles de importación. 

No estamos hablando, en definitiva, de salvaguardias simbólicas, sino de un instrumento operativo, rápido y jurídicamente sólido, que ofrece una protección real frente a posibles distorsiones derivadas del Acuerdo UE– Mercosur. 

Se prevé que el reglamento de salvaguardias se vote en el próximo pleno del Parlamento Europeo este mes de febrero.