En una pregunta en la sesión de control al Gobierno en el Pleno
- La portavoz adjunta del GPP, Rocío Dívar, pone en duda la nueva
herramienta del Gobierno -Hodio- anunciada a bombo y platillo, ya que
en su opinión “el problema es quién decide qué odio”, al tiempo que
asevera que “eso se llama control político del debate público”, o en
otras palabras: censura”.
- En estos términos se expresa la dirigente popular tras preguntar a Elma
Saiz, en la sesión de control al Gobierno en el Pleno del Senado, si
considera que la acción política del Ejecutivo contribuye a reducir o
aumentar la polarización en la sociedad española.
- En su opinión, “nadie discute” la existencia del odio, “el problema es
que pretenden decidirlo ustedes mismos, los que con demasiada
frecuencia llaman bulo, desinformación o extremismo a lo que es
simplemente crítica política o discrepancia democrática”.
- Así, remarca que resulta “difícil tomarse en serio una herramienta para
medir el populismo presentada, precisamente, por Pedro Sánchez”, a
la vez que espera que no sea “otra ocurrencia” del presidente, como
otras que “han costado a los españoles demasiado dinero público”.
- En este punto, la senadora por Zaragoza reprocha a la portavoz del
Gobierno la poca información que hay al respecto: “No sabemos cómo
va a funcionar. No sabemos cuál será la definición operativa de ‘odio’.
No sabemos cuánto nos va a costar”.
EL GOBIERNO DE SÁNCHEZ ESPECIALISTA EN FOMENTAR EL ODIO
- Durante su réplica, Rocío Dívar sostiene que con esta herramienta el
Gobierno no quiere combatir el odio, ya que “primero lo fomentan para
después arrojárselo a todos los españoles que no piensan como
ustedes. Y eso, en una democracia, es un problema”.
- En este sentido, subraya que estamos ante una evidente “contradicción
evidente: Un Gobierno que ha levantado un muro entre españoles, que
vive permanentemente de la confrontación política, pretende ahora
convertirse en árbitro del odio”.
- “¿Quién les controla a ustedes?; ¿Quién controla los insultos y
descalificaciones que escuchamos cada semana?; ¿O los insultos a
jueces, periodistas o a la oposición?”, son algunas de las cuestiones
que plantea y que la ministra no ha respondido.
- Por todo ello, antes de concluir Dívar manifiesta que es “muy grave”
que el Gobierno se dedique clasificar las opiniones de los ciudadanos”.