Álvarez de Toledo, sobre la izquierda: “Quieren blindar el aborto, pero se niegan a prohibir el burka. Su feminismo acaba donde empieza su sumisión al Islam”

29 ABR, 2026

En el debate para la creación de una Subcomisión relativa al uso del velo integral femenino, en espacios y establecimientos públicos

  • La portavoz adjunta del GPP en el Congreso afirma que “la izquierda ha culminado su involución reaccionaria de luchar por la emancipación de la mujer a defender su invisibilización, y todo en nombre de una religión”
  • “Hay una idea que sostiene todos los argumentos de la izquierda, aunque ustedes lo nieguen expresamente: se llama relativismo cultural y merece ser demolida. El relativismo cultural afirma que todas las prácticas son equivalentes si están amparadas por una cultura. Lo que aquí es opresión, allí es tradición”, indica
  • “Suena tolerante -continúa explicando-, incluso sofisticado, pero en realidad es la coartada moral de las bellas almas para abandonar a los más vulnerables. Porque si todo vale en nombre de la cultura, entonces todo debe ser aceptado: la ablación genital femenina, la lapidación de adúlteras, la persecución de homosexuales”, advierte
  • Señala que “España acabará prohibiendo el burka, no en defensa de una identidad, no para blindar una tradición, sino por coherencia con lo que somos: una democracia”. “Y en una democracia nadie tiene derecho a borrar a otro”, proclama
  • Explica que el PP no propone prohibir el islam, ni la fe, ni el culto, “lo que se propone es limitar una práctica concreta que atenta contra la libertad y la igualdad, porque la libertad religiosa no es un cheque en blanco para la opresión”
  • Recalca que “el burka no es una excentricidad cultural ni un capricho de guardarropa, es un instrumento de sometimiento y su símbolo más siniestro”. “Le dice a la mujer tu cuerpo es una amenaza, tu rostro es una perturbación, tu presencia pública es inaceptable, desaparece. Y algo más: el espacio público en una democracia exige reconocimiento mutuo; no puede haber ciudadanía sin rostro”, remarca
  • Denuncia que “la izquierda clama contra el machismo en la Iglesia católica, en la cultura española y en Occidente en general, pero luego enmudece ante el sometimiento de la mujer en el islam”. “Eso no es tolerancia, es asimetría moral, es cobardía y es algo mucho peor, es una forma de condescendencia racista”, agrega
  • “El burka es la prueba definitiva de la degradación intelectual y moral de la izquierda”, apostilla
  • “Y sí hay sociedades mejores que otras, y no porque sean las nuestras, sino porque han resuelto mejor la relación entre el individuo y el poder, porque protegen mejor la libertad, garantizan mejor la igualdad y reconocen mejor la dignidad del ser humano”, subraya
  • “Esto no va de identidades, sino de derechos. Esto no va de costumbres, sino de valores y principios democráticos. El burka y el niqab son inaceptables no por ser ajenos a las costumbres europeas o españolas, sino porque atentan contra los derechos de la mujer”, incide
  • Lanza un mensaje de esperanza: “Para las mujeres iraníes, que se juegan la vida por defender su derecho a ser ciudadanas visibles; para las mujeres afganas que, tras atisbar por fin la luz, han vuelto a estar sometidas a la oscuridad talibán; y también para las niñas musulmanas en España, que tienen el mismo derecho que las no musulmanas a que defendamos su derecho y su dignidad”