Hola a tod@s:
Tengo el inmenso honor de volver a ser la candidata del Partido Popular a la Alcaldía de Valencia. Nada me ilusiona tanto y nada me llena más que enfrentarme de nuevo al que es, y deseo que siga siendo en el futuro, el reto más apasionante de mi vida: ser Alcaldesa de mi ciudad.
En las elecciones del 22 de mayo hay mucho en juego. Los españoles tendremos la primera oportunidad de decirle a Rodríguez Zapatero y al PSOE que el proceso de cambio político en España es imparable y que el Partido Popular es la solución para lograr la confianza necesaria que nos conduzca a salir de la situación de crisis económica que sufrimos.
Desde Valencia queremos contribuir a que ese cambio sea una realidad cuanto antes. Y lo queremos hacer por dos razones: sobre todo por dar una esperanza a los casi 5 millones de españoles sin trabajo y a los 1.200.000 hogares donde todos sus miembros estén en paro; y también para que, de una vez por todas, el ejecutivo de Zapatero deje de agraviar a la ciudad de Valencia con un trato desigual. - La lista de agravios es larguísima, de ellos os hablaba en un post anterior que se titulaba "La arbitrariedad, sello de gobierno socialista"-
En las próximas semanas, desde el PSOE van a tratar de hacernos ver que se abre una nueva etapa en su partido con el anuncio de la marcha de Zapatero, pero que nadie se engañe, le sustituya quien le sustituya, el problema va a seguir latente mientras no se produzca el relevo en el Gobierno de España con la llegada de Mariano Rajoy a la Moncloa, porque los socialistas, más allá de debates sucesorios, no están dispuestos a renunciar a su modelo político que ha provocado el trágico panorama que hoy presenta nuestra economía. No es un problema de caras o nombres, es un problema de las nefastas políticas socialistas.
Después de las elecciones municipales y autonómicas del próximo 22 de mayo, que reitero marcaran el comienzo del cambio, sin más dilación Rodríguez Zapatero debería convocar a los españoles para que decidan sobre qué proyecto político es el más adecuado para sacar al país de la crisis.
Ha quedado patente que los socialistas consideran que Zapatero supone una lastre electoral para sus intereses, y por eso sus barones han forzado su salida, temerosos - sin disimulo - de que les merme votos, como también estamos convencidos en el Partido Popular de que el PSOE, con independencia de quien lo lidere, es una losa pesadísima para la recuperación de la confianza en la economía española.
Que nadie se confunda: ZP se va, pero no se ha ido. Si hubiera querido hacerlo de verdad hace tan sólo una semana podía haber tomado esa decisión acompañada de la convocatoria de las elecciones generales a la vez que las municipales y autonómicas. Eso sí era una solución real. Zapatero ha tomado la decisión que parece convenir a los intereses del PSOE, pero no la que más conviene a los intereses de España.
Nos ha dejado en una extraña provisionalidad, a sabiendas que está de "bulto", con la guerra interna abierta y sin ninguna autoridad moral ante los interlocutores exteriores. Y ahora, más que nunca, España necesita un Gobierno que reafirme su unidad, que dé confianza a los inversores, que ofrezca seguridad jurídica, que garantice la libertad de las personas, que impulse a los emprendedores, que racionalice y disminuya el gasto público y que otorgue a los Ayuntamientos la importancia política que merecen de acuerdo con los servicios que prestan como administración más próxima a los ciudadanos.
Ese Gobierno será una realidad cuando el Partido Popular, con Mariano Rajoy a la cabeza, obtenga la confianza de la mayoría de españoles y tenga la responsabilidad política de esta nación. El paso más inminente para este cambio lo tenemos que dar el próximo 22 de mayo en las elecciones municipales y autonómicas.
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