La Corporación RTVE ha sido condenada, en una demanda presentada por una trabajadora que reclamaba la TUTELA DE DERECHOS FUNDAMENTALES, por vulneración de su derecho fundamental a la integridad física y moral. Tal y como se puede leer en la sentencia judicial, las decisiones adoptadas por el Director de los Servicios Informativos de TVE, el Sr. Fran Llorente, han generado una situación de degradación profesional, menoscabo de la formación profesional y de la dignidad personal. En dicha sentencia también se dice que las decisiones de RTVE no pueden ser arbitrarias e injustificadas como ha sucedido en este caso y que por tanto ha habido un grave incumplimiento de la empresa en sus deberes para con esta trabajadora.
RTVE, por si fuera poco, no hizo el menor caso al Consejo de Informativos ni a la Inspección de Trabajo que habían percibido, detectado y concluido que se estaba produciendo una ruptura manifiesta de la trayectoria profesional de una trabajadora, conculcando su derecho al desarrollo de una carrera profesional.
En lugar de pedir disculpas a esta trabajadora, que por cierto la sentencia obliga a reponer en sus funciones, además de condenar a TVE al pago de 30.000 euros de indemnización, y a poner los medios para que esta situación no vuelva a repetirse, el Sr. Oliart ha tenido mucha prisa en tratar de justificar lo injustificable y en tapar, inútilmente, la responsabilidad directa de su Jefe de Informativos.
Es la primera vez en la historia de RTVE que su máximo responsable replica por escrito una sentencia que afecta a un trabajador, plagando la carta de inexactitudes y paños calientes, por no decir mentiras, para tratar de suavizar lo que es una gravísima constatación judicial de lo que sucede a diario en RTVE.
Porque este caso no es único ni excepcional. Sí es menos frecuente que el trabajador asuma el riesgo de plantar cara ante la justicia a la arbitrariedad, el sectarismo, el capricho y la persecución profesional que se vive en los servicios informativos de TVE.
Lo que el Sr. OLiart llama "demanda interpuesta por acoso laboral o "mobbing" es en verdad una demanda por tutela de derechos fundamentales, que no es lo mismo.
Lo que él califica de simple traslado de un informativo a otro, es en verdad un auténtico castigo y, como se desprende de la sentencia, una feroz, y hasta ahora impune, manera de humillar y atentar contra la dignidad profesional de una trabajadora, "un paso atrás equivalente a una degradación" (en términos textuales de la sentencia).
De la redacción de economía del Telediario a no hacer nada en el Canal 24 Horas es lo que el Sr. Oliart considera un simple "traslado". ¿Cómo puede asumir el Presidente de la Corporación de RTVE esa descripción sin que le rechinen los goznes del más elemental sentido común o del mínimo aprecio a la verdad?
La sentencia no es firme, es cierto. Pero Oliart si se ha apresurado a anunciar el recurso e, incluso, en un alarde de presunción y osadía (a la que ya nos tiene acostumbrados), a adelantar el resultado del recurso ("las posibilidades de ganar son muchas" dice Oliart). Qué diferencia, verdad, de otras sentencias anteriores en las que se planteó rápidamente la retirada de un recurso para "no estar en el ojo del huracán" y "pasar página" en palabras de un conspicuo consejero del Partido Socialista de entonces que, por cierto, sigue ahora en el Consejo de Administración, pero que parece que ha mudado la vara de medir las condenas a RTVE.
Lo que queda demostrado con este hecho es que en los Servicios Informativos de RTVE se producen de manera constante vulneraciones laborales, antojos, atropellos y anomalías de todo tipo con el denominador común de permanecer bajo la bota de su responsable o atenerse a las consecuencias, como se pretendió con la trabajadora que les ha demandado.
Ha tardado Oliart muy poco en defraudar a los trabajadores de RTVE, pero por lo menos debería intentar en el tiempo que le reste al frente de la Corporación, poner algún coto a los abusos, desprenderse de quien los comete y evitar que la dignidad de la plantilla no se vuelva a ver nunca atropellada.
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