El pasado Domingo, en Jerez de la Frontera, circulaba por el carril bici, cuando al llegar a una intersección, un turismo que venía por mi izquierda no me vio y colisioné con el, volando por encima de su capot y cayendo a la calzada tras dar una voltereta en el aire. Como es lógico la bicicleta sufrió algún desperfecto, pero el ciclista también: heridas en la cabeza y en la pierna, costillas tocadas y magulladuras por doquier.
Y sin embargo tengo buen recuerdo del incidente; los peatones que pasaban me atendieron de inmediato ( alguno además era médico), llamaron a la ambulancia y a la policía local que se personaron en nada de tiempo.
Fui trasladado en tiempo record al Hospital de la Seguridad Social en el que sin demora me exploraron, diagnosticaron y trataron, además, con una enorme amabilidad.
Cuatro conclusiones saqué del incidente:
1ª.- Que aunque tengas preferencia hay que extremar la prudencia en los cruces (los cementerios están llenos de gentes que tenían preferencia).
2ª.- La suerte que tenemos de vivir en un país avanzado donde los servicios públicos funcionan .Me imaginaba que hubiera pasado si el mismo incidente hubiera ocurrido en un país en el que sus ciudadanos no tuvieran la suerte de haber alcanzado nuestro nivel de desarrollo económico y social.
3ª. Que a los sesenta los porrazos duelen mucho y la recuperación es muy larga por lo que hay que evitarlos a toda costa.
4ª.- Que aunque sea molesto también hay que usar el casco en la bici pese a que no sea obligatorio su utilización en vías urbanas.
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