He tenido la gran suerte de pasearme por Madrid la pasada semana, y esto es lo que he visto: jóvenes que irradiaban alegría, compañerismo, sencillez, camaradería, esperanza, ilusión, generosidad. He escuchado bajo banderas portuguesas hablar francés y bajo las francesas hablar español, todos los jóvenes mezclados, todos con un mismo entusiasmo. Se intercambiaban saludos de una acera a otra agitando sus banderas grupos de distintas nacionalidades con idiomas diferentes, pero todos con...