Es cierto que la gravedad de las circunstancias obligue, en determinados momentos muy concretos, a replanteamientos puntuales que habían sido formulados ante previsiones de escenarios futuros diferentes. Pero no es el caso de Rodríguez Zapatero.
Durante los últimos meses los españoles hemos verificado como el jefe del Ejecutivo ha mudado algo tan fundamental como son sus principios y valores -una mutación que a cualquier ser humano mínimamente racional le hubiera supuesto una evidente contradicción personal interna- para adaptarlos a sus exclusivas necesidades políticas, de tal suerte que se están produciendo paradojas inexplicables cuya única explicación natural radica, insisto, en el mantenimiento del poder por el poder.
En principio nadie consideraría la opción de que un gobierno socialdemócrata fuera el mayor agresor de las políticas sociales y, sin embargo, Zapatero ha sido el único presidente de España que ha congelado sus exiguos ingresos a los pensionistas y ha recortado las ayudas estatales destinadas a la atención social. Tampoco parece lógica la convocatoria de una huelga general a un Ejecutivo que desde el principio ha contado con el apoyo y respaldo fundamental de los sindicatos, y el próximo 29 de septiembre con mayor o menor incidencia tendremos huelga. Ni suena coherente que el Gobierno mantenga un proceso de negociación de transferencias de competencias al País Vasco con el partido que ejerce la oposición al Ejecutivo que preside Patxi López, obviando deliberadamente a quien estatutariamente le corresponde esa negociación.
Es el mundo al revés de Zapatero. Un 'planeta' distinto al que habitamos el resto de los humanos porque el interés general de los españoles ha quedado muy relegado en el pensamiento y la actuación política diaria del Gobierno socialista.
Los cambios en los valores y principios ejercidos de manera personal suelen, por lo general, tener repercusiones individuales. Ese cambio, sin embargo, pasa a adquirir la categoría de problema grave cuando es el presidente de un Gobierno quien lo ejerce porque al final, sus nefastas repercusiones indudablemente las sufre nuestro país.
|
|
|
|
comentario
1
Comenta esta Entrada
PP.es revisará los comentarios entre las 8:30 y las 22:30h. Los que se envíen fuera de este horario, serán aprobados al día siguiente. PP.es puede editar, extractar o rechazarlos comentarios contrarios a la legislación vigente, ofensivos o no acordes con temática abordada. PP.es no se responsabiliza de los comentarios ni los apoya al publicarlos. Aviso legal.