A lo largo de los últimos años en Canarias nos hemos dedicado a la inflación legislativa. Para cada problema, o supuesto problema, se ha creado una norma, una disposición o una ley que, a la postre, en no pocas ocasiones, ha venido a agravar el problema que se pretendía resolver.
Ha llegado la hora de la racionalización y de la simplificación de nuestra normativa. Ya está bien de normas que solo entorpecen la actividad económica y no añaden valor alguno ni aportan seguridad jur...