Cuando tuve mi primer móvil, -un Panasonic que pesaba lo suyo- un amigo al que hace tiempo con el que no coincido sonrió y me dijo: "¿y tú para qué quieres eso?". Mi hijo mayor, que tiene 8 años, el otro día me pidió que le comprara uno, a lo que se sumó el pequeño de 5 años, pues al parecer, algunos compañeros de clase, han tenido el honor de ser laureados con el artilugio. Nadie duda de la utilidad del teléfono móvil, ni de su universalización, más aún, me gustaría enco...