Resulta curioso observar cómo, en el transcurso de las campañas electorales, nuestra izquierda suele sufrir una curiosa metamorfosis que tiene dos notas características que la retratan . Por un lado, apelar siempre a los sentimientos. Hablan de sentimientos pero no sienten lo que han hecho. Por otro lado, juzgan los sentimientos y las intenciones ajenas, hablan únicamente de los otros, de las ideas opuestas, del proyecto contrario. Esto seguramente se deba al clamoroso fracaso de un bala...