Anoche Miguel Montes ingresó en la enfermería de la cárcel muy delgado y débil por la huelga de hambre que mantiene desde hace 28 días. Es el preso más antiguo de España, lleva 35 años en prisión y le quedan 10. Pero no ha cometido ningún delito de sangre y entró, ¡antes de que en España hubiera Constitución!, por escaparse de la mili. Desde entonces ha ido acumulando condenas pequeñas por delitos pequeños, casi siempre intentos de fuga, hasta llevar más de media vida privado de libertad. En nuestro país los grandes asesinos, que son castigados por crímenes brutales en una sola sentencia, se han beneficiado de fuertes reducciones de los años de cumplimiento, sin embargo, los delincuentes de poca monta, que tienen muchos juicios pequeños, cumplen íntegros todos sus castigos. Y así se produce esta injusticia, los terroristas salen antes que los rateros.
Hace unos meses, más concretamente en abril de este año, España desayunaba con la noticia de que Antonio Troitiño, el asesino de 22 personas, miembro destacado del comando "más sanguinario" de la banda terrorista ETA, salía de la cárcel tras cumplir 24 de los más de 2.700 años a los que había sido condenado. ¿Se trata de un error judicial, de una interpretación jurídica distinta a la del sentido común, de una decisión política, tal vez? Probablemente nunca lo sabremos, pero lo cierto es que, en el subconsciente de todos quedaba que la muerte salía barata. Troitiño y otros culpables, todos de delitos atroces, pagaban barato el dolor causado a las víctimas.
En ese mismo lugar, la prisión de Huelva, un preso común, Miguel, condenado por algún robo y fugas, veía salir desde la ventana de su celda al etarra, y en su interior cargaba ya con el peso de la edad, 61 años, en la cárcel 35 y todavía 10 por cumplir. Pero sobre todo Miguel lloraba ante la injusticia, cruel e implacable, que se ceba con una persona que se ha ido haciendo viejo entre rejas. Y que es pobre. Si Miguel hubiera tenido los recursos económicos y los abogados con los que cuenta Troitiño, ¿no hace mucho que estaría fuera? Pensadlo. Y también de dónde saca para gastos judiciales la gente de ETA.
¿No son principios básicos de todo ser humano la igualdad, la justicia y la dignidad? ¿Qué le ha pasado a este Gobierno que mira hacia otro lado cuando cosas como esta ocurren al pie de nuestra calle? ¿Qué políticos son esos que nos dirigen la vida desde la Moncloa sin sonrojarse por cosas como esta?
El 14 de mayo, el Vicepresidente del Gobierno y Ministro del Interior, Alfredo Perez Rubalcaba, preguntado en rueda de prensa por el injusto caso de Miguel, contestó que desconocía el asunto. ¿Es una cuestión normal que Rubalcaba, el que todo lo ve y lo escucha, el que se vanagloria de conocer mejor que nadie los entresijos de Interior, desconozca el asunto? ¿Dónde está el PSOE defensor de la dignidad humana y de los Derechos Fundamentales cuando hay que ponerlos en práctica? ¿Va a consentir Rubalcaba que Miguel muera en su huelga de hambre? ¿Lo consentiría si Miguel no fuera pobre?
Parece que los asuntos internos y las primarias (de primos que no de primeras) les mantienen demasiado ocupados como para preocuparse de los problemas de sus ciudadanos. Del sufrimiento de aquellos que no son ellos mismos. De los derechos de todos y no de los propios.
¿No hay media hora de Rubalcaba cuando se trata de los derechos más básicos de un hombre?
35 años por largarse de la mili antes de la Constitución, una vida segada para demostrar que el principio de reinserción en muchos casos no funciona. Una huelga de hambre para señalar, lo que ya muchos conocíamos, que para Rubalcaba si no tienes algo que ofrecerle no debes importar. Que el fin justifica los medios, pero que si no hay fin político no hay medios de su parte. Claro que aún le queda tiempo para reaccionar. Y yo le pido que reaccione por Miguel, a quien no conozco pero su caso me estremece.
Primero fue el periodista Antonio Giménez, luego Nacho Uriarte, un diputado de a pie que el jueves vuelve a la cárcel a visitar a Miguel, con la convicción de que en la política y en el periodismo se está para mejorar la vida de las personas, quienes están demostrando que la fortaleza de cualquier hombre no es el poder que tenga sino la grandeza de sus principios.
Este artículo es un humilde homenaje a Miguel, para que su lucha sea un símbolo de todos. Esta es mi forma de decir alto y claro que es posible que la justicia sea justa, que la dignidad sea digna, y que la igualdad sea igual para todos. ¿Os apuntáis?
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