La última vez ha sido en Pontevedra, pero podría haber ocurrido en cualquier lugar porque sucesos así se producen casi a diario. Él le pegaba sin que nadie lo supiera y una noche para torturarla se llevó al bebé al grito de "no lo volverás a ver más", ella llamó a la policía y, cuando la policía encontró el coche ardiendo, en su interior la criatura carbonizada seguía sujeta con el cinturón de su sillita. Un kilómetro más allá apareció el maltratador inconsciente, presentab...