Tuvo mucha gracia Piqué, central del Barça y de la selección española, cuando comentando el partido ante Paraguay vino a decir que se nos había aparecido la Virgen disfrazada de Íker cuando paró el penalti.
Señaló el camino del triunfo, pero hubo un momento en el que la maldición de los cuartos de final se cernía sobre toda España. Tuvimos que esquivar al árbitro, por un instante me recordó a Al-Ghondour, que en el desierto siga, cuando mandó repetir el penalti a Xavi...