Hay vivencias en política que te llegan más directamente al corazón, más bien te rompen el corazón.
Así nos ocurrió esta semana con ocasión de la visita que el día de la Inmaculada hicimos a Écija y Lora del Río como consecuencia de las graves inundaciones de esas horas.
Es terrible aún imaginar el desastre producido: los enseres amontonados en la calle, el barro empapando las paredes de las casas, los comercios y pequeños negocios con sus materiales inservibles, familias desde hace días en vela a la espera del desastre anunciado, personas mayores evacuadas in extremis, centenares de recuerdos y fotos de toda una vida empapadas por el agua...Una imagen impactante que te hace reflexionar sobre la importancia de prevenir y actuar a tiempo para evitar mayores catástrofes. Sobre la obligación de los poderes públicos de garantizar la seguridad a los ciudadanos.
Lo peor no es la cara y lagrimas de las personas que nos encontramos achicando agua y barriendo el lodo. Lo terrible es que se trataba exactamente de las mismas caras, de las mismas personas, de las mismas familias que hace menos de un año vieron inundarse sus casas ante la inacción de la administración autonómica competente en la materia.
Es difícil entender que en pleno siglo XXI los gobiernos no sean capaces de prevenir estas inundaciones. Pero, lo imposible de comprender es que, en un año entero, nadie de la Junta ni Ayuntamientos afectados haya hecho nada en las zonas afectadas que evite de nuevo la tragedia.
No puede ser. Lo ocurrido en esas casas, en esos comercios... es inaceptable. La irresponsabilidad de las administraciones dirigidas por el PSOE es mayúscula. A que esperan para actuar.¿Puede soportarse que haya familias que cada año pasen meses sin dormir en sus casas por la amenaza de la lluvia?¿Puede entenderse la política de desembalses de la Junta?¿Nadie ve que la unidad de cuenca es vital para una eficaz coordinación ante estos casos?¿Qué el diseño de Direcciones Provinciales de la Agencia Andaluza del Agua roza la incompetencia e irracionalidad absoluta?¿Que ordenación del territorio ha podido tolerar, o mirar para otro lado frívolamente, ante las construcciones en cauces del río, que como es natural son amenaza constante de inundaciones?
La esperanza de ayudas esta pérdida. Los afectados del año pasado aún no han recibido nada de lo prometido por nuestros gobernantes en anteriores inundaciones. La desazón, el desamparo, la inseguridad, la soledad son una gran injusticia con la que nadie debe convivir ni permanecer impasible.
En el 2001 se aprobaran obras de urgencia en el marco de un Plan de Prevención de Avenidas e Inundaciones desde la Junta de Andalucía cuyas principales obras de infraestructuras aun no se han hecho. En el caso concreto de Écija las obras en un arroyo casi diez años después acaban de empezar y no han sido terminadas a tiempo antes de la catástrofe. En Lora, el famoso muro de contención, sigue en proyecto y alegaciones. No cabe más incompetencia. No existe mayor irresponsabilidad.
A nadie sorprende, de todas formas, que los retrasos en actuar y ayudar no hayan evitado nuevas catástrofes. La foto más dura, por real, es la que no existe, la de la ausencia de Griñán. El Presidente de la Junta no ha tenido aun tiempo, una semana después, de visitar las zonas afectadas. No cabe mayor insensibilidad política ni moral.
Al menos, Sr. Griñán, si usted no cumple, no nos reproche encima a los que si cumplimos con nuestra obligación de estar allí, que los medios de comunicación reproduzcan la verdad de su ineficacia, ni la dejación de sus responsabilidades.
Al menos saquemos una lectura definitiva. El año que viene no puede volver a ocurrir.
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