La llegada del nuevo año, la despedida del anterior, siempre implica revisión y propósito de enmienda. Para los andaluces 2010 ha sido sin duda el peor año de nuestra autonomía y en los deseos de todas y cada una de las familias de nuestra Andalucía para el 2011 está ese "a ver si la cosa mejora" que tanto oímos en la calle en estos días de Navidad. Los andaluces somos fuertes, optimistas y esperanzados por naturaleza, sabemos luchar a contracorriente y salir airosos, como demuestra nuestra historia. Así lo hacen miles de familias para las que esta cuesta de enero que acaba de empezar va a ser más empinada que de costumbre.
El problema es que ya no nos vale con nuestro propio empuje cuando el muro de piedra en que se han convertido quienes nos gobiernan no nos deja avanzar. Es el efecto de una gestión desnortada, que no sabe estar a la altura de las circunstancias y que anda más preocupada por su imagen y su debacle política que por gobernar. El 'efecto Griñán' se ha convertido en defecto.
Los últimos indicadores socioeconómicos demuestran alarmantemente que Andalucía está alejada de los niveles de progreso que corresponderían a una autonomía a punto de cumplir 30 años. El paro ya es una auténtica tragedia humana, y aunque innegablemente arrastra las consecuencias de la crisis, los sucesivos gobiernos socialistas no han sabido lograr el tan prometido pleno empleo ni siquiera en tiempos de bonanza.
Son esos indicadores los que están marcando la dirección del fin del ciclo del socialismo en Andalucía. Pero no es un proceso que nazca, únicamente, de la coyuntura de crisis actual, cuando es lógico que se produzca un espontáneo movimiento de rechazo hacia el partido, hacia los gobiernos socialistas, que nos han llevado, de brote verde en brote verde, al lugar donde nos encontramos. Nadie en su sano juicio puede concluir que el problema -las políticas socialistas- pueda ser la solución.
El fin del ciclo del socialismo en Andalucía viene precedido también y, sobre todo, por el empuje de la alternativa del PP andaluz y Javier Arenas que ha sabido adecuar sus estructuras internas y los "puentes" de relación con los ciudadanos al desafío del cambio. Un partido que está en la calle, que ofrece soluciones donde otros crean problemas, y que cree por encima de todo en las capacidades de esa sociedad que debe recuperar ahora más que nunca la esperanza y la confianza en si misma. Que los vientos del cambio soplen a favor de los andaluces. Y que la cosa mejore. Feliz Año.
Antonio Sanz Cabello
Secretario General del PP andaluz
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