De Madrid al centro, para empezar este post, y para encabezar los que han de venir, porque el centro es el lugar que está más cerca de todos los puntos, y desde él se comprenden mejor las inquietudes del conjunto de la sociedad.
De Madrid al centro, pensando en el país al que esta ciudad se debe, porque su capitalidad abierta y hospitalaria no obedece a un privilegio geográfico o administrativo, y antes al contrario sirve a todos los españoles como espacio donde explicar y defender sus aspiraciones, que necesariamente tienen que conciliar en un marco común de igualdad y respeto.
De Madrid al centro, echando la vista atrás, porque éste es un ámbito muy familiar para el Partido Popular, que creció en la Transición mientras dialogaba con las demás opciones políticas, para refundarse después, en el mundo postideológico posterior al muro de Berlín, pudiendo así alcanzar el Gobierno desde el centro.
De Madrid al centro, en una perspectiva histórica, porque España ha brillado y prosperado cuando la han gobernado la moderación y el sentido práctico, en tiempos de Suárez, de Calvo Sotelo, de Aznar, y a veces, como al incorporarnos a las instituciones occidentales, también de González, y porque tristemente ha abandonado esa senda de éxito en el momento en que una radicalidad ideológica ayuna de otro programa ha intentado dividir a los españoles.
De Madrid al centro, sin salir de casa, porque el centro empezó a transformar Madrid hace muchos años demostrando que es la opción más eficaz para gestionar lo público y para construir además un amplio capital político identificado con el progreso económico y el compromiso social.
De Madrid al centro, en un ejercicio de responsabilidad, porque sólo el centro reúne el reconocimiento suficiente de los españoles para superar el mayor riesgo que corre nuestra sociedad (la desafección progresiva del ciudadano hacia la política y las instituciones) y porque tenemos que demostrar que éstas siguen siendo suyas.
De Madrid al centro, en coherencia con lo anterior, porque una democracia ganada con tanto trabajo como la nuestra no puede ceder espacio al populismo, el cual termina siempre volviéndose en contra de la razón pública, de los partidos y hasta de las libertades.
De Madrid al centro, antes de que la crisis vaya a más, porque ahí surgen de modo natural los liderazgos desde los cuales se puede convocar legítimamente a toda la sociedad a cerrar heridas, a reconocernos de nuevo como ciudadanos de un gran país y a trabajar en una misma dirección para superar los problemas.
De Madrid al centro, en clave de realismo político, porque nuestro país nos necesita y no podemos conformarnos con movilizar una única parte de la sociedad, perpetuando ad infinitum esta trampa de espejos enfrentados en que han tratado de inmovilizar a España. De Madrid al centro porque si éste gobernara la economía española hoy no destruiría empleo, y porque en todo caso habría cerrado ya un acuerdo útil y sincero. De Madrid al centro porque la muerte en una oscura prisión de un albañil de 42 años que luchaba por la democracia y expresaba en español su amor por la libertad hubiera suscitado en un gobierno de centro algo más que una vaga alusión cercana a la indiferencia.
Y De Madrid al centro, además, porque ya advirtió Tirso de Molina "que aunque es confusión / Madrid, / tiene mucha claridad / su cielo", y es esa claridad la que según Albert Camus funda el pensamiento de mediodía donde encontramos la templanza y el coraje necesarios para asumir nuestro destino.
Por éstas, y por muchas otras razones, nace este blog De Madrid al centro, para que lo hagas tuyo y busques en él la inspiración con la que contribuir a que el centro reformista que representa el Partido Popular, con Mariano Rajoy a la cabeza, devuelva España al camino del progreso.
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