El fárrago diario en que vivimos ha hecho que pase relativamente desapercibido el fallecimiento, hace sólo una semana, de Benoit Mandelbrot, el genio heterodoxo e interdisciplinar que supo hacer de las matemáticas una poderosa herramienta poética, al descubrir en los años setenta del pasado siglo la existencia de los fractales. Se trata, en esencia, de estructuras geométricas básicas que se reproducen a diferentes escalas, de lo diminuto a lo inmenso, simplificando el perfil de la Nat...