Miguel Delibes ha sido una de esas raras figuras unánimemente respetadas en nuestro país. Hay muchas razones para ello. Primero, su condición de referencia ética a lo largo de distintos momentos y en circunstancias históricas muy diversas. Después, su naturaleza de hombre sencillo, leal, discreto, entregado a su trabajo con una constancia inusual. Defendió siempre, de modo pacífico pero elocuente, causas justas y veraces, presididas por el amor a las personas y el paisaje, con una in...