Blogosfera - Partido Popular - pp.es
25
2010
Nov
27º 40’ Norte

El balance global de los años setenta en España justifica una más que razonable satisfacción. En el ecuador de la década, nuestro país empezó a dejar atrás un régimen autoritario que 36 años atrás se había impuesto por las armas para terminar homologándose por fin con el resto del mundo occidental como sociedad democrática, comprometida con las libertades y abierta a la comunidad internacional. Y con todo, hay sin embargo un punto negro del que debemos sentirnos profundamente insatisfechos: la suerte corrida por el pueblo saharaui.

 

En rigor, la democracia española no hizo sino heredar un legado envenenado de los últimos estertores del franquismo, cuando un gobierno desbordado se dejó intimidar por el golpe de mano que supuso la Marcha Verde. Pero el hecho de que la democracia no fuera culpable de aquella ignominia no ha eximido nunca a nuestro país de sus responsabilidades como potencia administradora de un territorio que jurídicamente no ha sido descolonizado, ni tampoco cambió en aquel momento el destino trágico de decenas de miles de personas que habían confiado en España y que vieron cómo ésta abdicaba de sus obligaciones. Porque seamos sinceros: salir corriendo de un territorio cuya población dependía de nuestra tutela, para dejarla a merced de dos ejércitos ocupantes -el marroquí y el de Mauritania, que luego renunció-, sin ninguna clase de garantía jurídica -pues los Acuerdos de Madrid carecen por completo de validez- no constituye precisamente un timbre de gloria, y desde luego no ha contribuido a aportar un solo gramo de prestigio a nuestro país. Lo mínimo que cabría pedir, pues, es que al menos nuestra reputación no se deteriore aún más a propósito de este penoso asunto.

 

Durante muchos años, los sucesivos gobiernos democráticos tuvieron clara esta necesidad, que a la vez es también un imperativo moral. Por eso nuestro país respaldó sin titubeos la postura que en 2003 quedó resumida en la resolución 1495 de Naciones Unidas que aboga por la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental, y logró que la comunidad internacional asumiera una neutralidad activa que consistía en incentivar a las dos partes en conflicto hasta dar fin a éste. Nos manteníamos así en una actitud cuando menos digna, que no desmerecía de la demostrada por Portugal respecto al caso simétrico de Timor Oriental, invadido en 1975 por Indonesia, e independizado por fin en 2002 gracias a un referéndum de autodeterminación patrocinado por la ONU. Era, en fin, lo menos que podíamos hacer, después de haber abandonado una tierra de la que nos habíamos hecho responsables.

 

Invocar ahora intereses nacionales -que ciertamente existen, pero que pueden y deben ser defendidos por vías que no sean las del silencio cómplice-, justificando un tono prácticamente inaudible ante la represión de los saharauis, constituye un ejercicio de realpolitik brutal que, lejos de defender a nuestro país, simplemente agrava la situación, toda vez que demuestra una tibieza que puede ser interpretada como una invitación a una política de hechos consumados y manos libres. No más honrosa resulta la complacencia de nuestro Gobierno ante la censura selectiva del país vecino, ni sus desvelos para rebajar la firmeza del Parlamento Europeo en la declaración que debatirá hoy -en una actitud de solidaridad con el fuerte y de indiferencia con el débil que recuerda mucho a la sostenida respecto a Cuba-, ni, en fin, una falsa equidistancia que ni siquiera se molesta ya en aparentar que lo es. Respecto a la necesidad de mantener una relación fluida con Marruecos -quién lo duda- lo más chocante es que se aluda veladamente a nuestra seguridad, como si ante un enemigo común como es el terrorismo cupiera otra política que no fuera la de la cooperación. Del mismo modo que no resultaría admisible escuchar eso de parte de Marruecos, no lo es que se insinúe de la de nuestro Gobierno.

 

Dice un viejo dicho saharaui que al sur del río Draa al sultán ni se le reza ni se le paga tributo. Así lo confirmó hace ya muchos años la Corte Internacional de La Haya, sin que por ello pusiera en cuestión la frontera internacional marroquí, situada, como se sabe, bien al sur de dicho accidente geográfico. Esa frontera que, hoy por hoy, mientras no haya referéndum de autodeterminación, y le guste o no a nuestro Gobierno, está trazada en el paralelo 27º 40' Norte.

 

 

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1 Comentarios

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03/12/2010 a las 18:39:19h
Sr. Alcalde Ruiz Gallardón: Yo como estudiante y trabajador en paro tengo que pedirle algo, sé que ahora mismo está preparando su próxima campaña para repetir la alcaldía de Madrid y está claro que este partido ha hecho que la capital de España sea un referente a nivel mundial en la cultura, deporte, arquitectura etc. Este país está aterrorizado con esta situación insostenible, hace más de seis años anuncié que el Apocalipsis se avecinaba con un hombre que iba a destruir todo lo que había levantado su partido y la verdad lleva desde 2007 viéndose. Usted es la persona más idónea para hacer que el PP leve anclas y navegue por buen puerto hacia la victoria en 2012 porque no tengo confianza en Mariano Rajoy. Respeto su liderazgo en el PP pero le falta la chispa que tanto usted como Esperanza Aguirre hacen que esta ciudad esté en el firmamento del mundo, personalmente tanto mi familia que casi todos estamos en el paro exceptuando mi hermano que trabaja de camarero. Son ustedes lo elegido para hacer que el país vuelva al camino correcto que ZP ha desviado por completo y que ha hecho que estemos enfrentados todos y cada uno de nosotros en lugar de ponernos a trabajar para poder solucionar la crisis que se nos ha acostado en nuestras casas y donde familias enteras ni pueden llegar a final de mes. El miedo ha invadido a todo un país que no tiene el valor de paralizarlo y echar al peor presidente de la democracia española que ha dejado las arcas del Estado vacías, tenemos un déficit mayor de lo esperado, distrae a la ciudadanía con tonterías que no llevan al caso y en las candidaturas deportivas como las olimpiadas o la ibérica de fútbol hemos salido escaldados como la pólvora porque cada vez que ven al presidente del gobierno de esta nación hay que ponerse una máscara para que no pueda contagiarnos. Creemos que deben presentar las bases para hacer que este país vuelva a ser próspero y justo con todos los que vivimos aquí, mi voto lo tiene pero no a cualquier precio, rezo para que esta pesadilla se acabe y el día de la verdad, quiero despertar con mi familia con una sonrisa en la cara y decir: Se acabó la travesía por el desierto, es hora de ponerse de verdad a trabajar y reconstruir lo que el apocalipsis ha dejado a su paso para poder disfrutarlo en tranquilidad con todos. ¿Poemos hacerlo? Sí, pero lo primero es hacer autocrítica y con la cabeza, hay que quitar lastre al barco, para que navegue más ligero y rápido en el mar y nos haga llegar a nuestro destido y comparti la celebración con todos. Muchas gracias por escuchar mis palabras señor alcalde, le deseo una feliz navidad y una excelente entrada a 2011..

 

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