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CONGRESO DE LOS DIPUTADOS | MATERNIDAD
La iniciativa del PP sobre Protección a la Maternidad incluye medidas fiscales, laborales y de Seguridad Social
El Grupo Parlamentario Popular registrará mañana en el Congreso una proposición de ley que establece un conjunto de medidas de apoyo a la maternidad y de fomento a la natalidad que garanticen los derechos de la mujer embarazada
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1 de febrero de 2010 - PP

La iniciativa parte del reconocimiento del derecho de la mujer a ser madre sin renunciar a ningún ámbito de su realización personal, sin verse discriminada por ese motivo y con la garantía de mantener una igualdad de condiciones con los hombres.

 

Entre las medidas que contempla dicha proposición destaca el acceso a la red de apoyo social e institucional a todas las mujeres embarazadas, así como la asistencia médica y psicológica precisa durante el embarazo y postparto; con especial atención a las mujeres en situación de necesidad.

 

También la consideración de la mujer embarazada a efectos del otorgamiento de prioridad en el acceso a salarios sociales, residencias, servicios de guardería, becas al estudio y cualesquiera otras prestaciones en beneficio de la mujer.

 

Asimismo, se proponen mecanismos adecuados que supongan un plus de protección para aquellas mujeres embarazadas que se encuentren en situación de especial vulnerabilidad o exclusión social, además de ayudas concretas para las mujeres embarazadas menores de edad o con discapacidad y de las mujeres embarazadas de hijos con alguna enfermedad o discapacidad.

 

El PP también contempla prestaciones y ayudas específicas para aquellas embarazadas que cursen estudios de manera que su período de formación sea compatible, en tal caso, con la gestación y el posterior cuidado de su hijo (estudios preuniversitarios, universitarios o de formación profesional).

 

La proposición de ley del PP pondría en marcha una estrategia Nacional de Salud de la Mujer con un programa específico de reducción de desigualdades y mejora de las condiciones de salud de la mujer.

 

Medidas Laborales y de Seguridad Social

 

Asimismo, se plantean medidas laborales y de Seguridad Social que garanticen una mayor empleabilidad laboral de la mujer y una mayor protección antes y después del parto, tales como la ampliación del período de baja maternal de las actuales 16 semanas a 20, ampliables, en el supuesto de parto múltiple, de dos a cuatro semanas más por cada hijo.

 

Las mujeres trabajadores gozarán, de acuerdo a la iniciativa del PP, de un permiso por lactancia del hijo menor de 12 meses de 2 horas, que podrá ser sustituido por una reducción de su jornada en una hora. Ahora este permiso es de 1 hora del hijo menor de 9 meses y puede ser sustituido por la reducción de jornada de media hora.

 

Se incorpora, además, una bonificación del 50 % de la cuota empresarial de la Seguridad Social por contingencias comunes para fomentar la contratación por tiempo indefinido de mujeres con hijos menores de 6 años o que se encuentren en situación de acogimiento, y una bonificación del 25% cuando el hijo tenga entre 6 y 12 años.

 

Los poderes públicos deberán, asimismo, destinar acciones formativas destinadas a garantizar la empleabilidad y la reinserción laboral de aquellas mujeres que hayan abandonado el mercado de trabajo (se destinará como mínimo el 5% de lo recaudado en concepto de cotización por formación profesional).

 

El PP promueve el establecimiento de un Plan Nacional de Guarderías, que en colaboración con las Administraciones autonómicas y municipales y con la participación del sector privado, se incentivará la creación de guarderías en las empresas y en las administraciones públicas.

 

Medidas fiscales de apoyo a la maternidad

 

El Grupo Popular también incluye en la proposición de ley medidas fiscales de apoyo a la maternidad, tales como elevar la deducción por maternidad de los 1.200 euros actuales hasta 1.800 euros anuales por el segundo hijo menor de tres años, y hasta 2.400 euros por el tercero y siguientes.

 

Se favorecería el modelo de teletrabajo mediante la aplicación del derecho de deducción del 10% del importe de las inversiones o gastos que realicen las empresas para fomentar el trabajo de las madres con hijos menores de 3 años en sus respectivos domicilios en la cuota íntegra del impuesto de sociedades.

 

Finalmente, la proposición solicita que el Gobierno presente en el plazo de seis meses un proyecto de Ley sobre Adopciones, que contemple entre otras cuestiones la posibilidad de que se inicien los trámites de adopción durante el periodo de gestación.

 

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5 Comentarios

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1

24/08/2010 a las 18:08:10h
Me llamo Ramon Martínez Miquel. Soy votante del PP desde hace mucho tiempo, de hecho he ido en listas municipales como independiente. Sobre el tema que nos ocupa, creo que es un error incentivar la natalidad, la crisis que vivimos no se soluciona con traer al mundo más bocas para alimentar, mas bien todo lo contrario, si bien seria necesario cambiar el sistema de pensiones basado en el calculo de numero de trabajadores empleados, esto hay que cambiarlo, así como las leyes necesarias a nivel mundial para buscar un equilibrio entre lo que se consume y lo que nuestro planeta es capaz de darnos para mantener a toda la población mundial, creo que decreciendo con el factor población se solucionarían muchos problemas como: escasez de agua potable, de energía, de alimentos, etc., y combateriamos el calentamiento global del planeta, etc., no podemos permitirnos poner la cabeza debajo el ala, si lo hacemos, nuestro planeta nos pasara la factura por consumir mas de lo necesario, estamos en el camino de desaparecer como civilización..

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2

23/08/2010 a las 21:08:39h
Me llamo Ramon Martinez Miquel. Soy votante del PP desde hace mucho tiempo, de hecho he ido en listas municipales como independiente. Sobre el tema que nos ocupa, creo que es un error incentivar la natalidad, la crisis que vivimos no se soluciona con traer al mundo mas bocas para alimentar, mas bien todo lo contrario, si bien seria necesario cambiar el sistema de pensiones basado en el calculo de numero de trabajadores empleados, esto hay que cambiarlo, así como las leyes necesarias a nivel mundial para buscar un equilibrio entre lo que se consume y lo que nuestro planeta es capaz de darnos para mantener a toda la poblacion mundial, creo que decreciendo con el factor poblacion se solucionarian muchos problemas como: escasez de agua potable, de energia, de alimentos, etc., y combateriamos el calentamiento global del planeta, etc., no podemos permitirnos poner la cabeza debajo el ala, si lo hacemos, nuestro planeta nos pasara la factura por consumir mas de lo necesario, estamos en el camino de desaparecer como civilización..

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3

20/10/2010 a las 18:10:37h
Este texto sigue al comentario 3 realizado por Ramon Martinez Miquel Dada la frecuente resistencia a aceptar que el crecimiento demográfico representa hoy un grave problema (Vilches y Gil, 2003), conviene proporcionar algunos datos acerca del mismo que permitan valorar su papel, junto al hiperconsumo de una quinta parte de la humanidad, en el actual crecimiento no sustentable y situación de auténtica emergencia planetaria (Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, 1988; Ehrlich y Ehrlich, 1994; Brown y Mitchell, 1998; Folch, 1998; Sartori, y Mazzoleni, 2003; Diamond, 2006). •A lo largo del siglo 20 la población se ha más que cuadruplicado. Y aunque se ha producido un descenso en la tasa de crecimiento de la población, ésta sigue aumentando en unos 80 millones cada año, por lo que puede duplicarse de nuevo en pocas décadas. La Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo (1988) ha señalado las consecuencias: “En muchas partes del mundo, la población crece según tasas que los recursos ambientales disponibles no pueden sostener, tasas que están sobrepasando todas las expectativas razonables de mejora en materia de vivienda, atención médica, seguridad alimentaria o suministro de energía”. •Alrededor de un 40% de la producción fotosintética primaria de los ecosistemas terrestres es usado por la especie humana cada año para, fundamentalmente, comer, obtener madera y leña, etc. Es decir, la especie humana está próxima a consumir tanto como el conjunto de las otras especies. •Como explicaron los expertos en sostenibilidad, en el marco del llamado Foro de Río + 5, la actual población precisaría de los recursos de tres Tierras (!) para alcanzar un nivel de vida semejante al de los países desarrollados. Puede decirse, pues, que hemos superado ya la capacidad de carga del planeta, es decir, la máxima cantidad de seres humanos que el planeta puede mantener de forma permanente. De hecho se ha estimado en 1,7 hectáreas la biocapacidad del planeta por cada habitante (es decir el terreno productivo disponible para satisfacer las necesidades de cada uno de los más de 6000 millones de habitantes del planeta) mientras que en la actualidad la huella ecológica media por habitante es de 2,8 hectáreas. •“Incluso si consumieran, en promedio, mucho menos que hoy, los nueve mil millones de hombres y mujeres que poblarán la Tierra hacia el año 2050 la someterán, inevitablemente, a un enorme estrés” (Delibes y Delibes, 2005). Preocupaciones semejantes ante el crecimiento explosivo de la población llevaron a Ehrlich y Ehrlich (1994), hace ya más de una década, a afirmar con rotundidad: "No cabe duda que la explosión demográfica terminará muy pronto. Lo que no sabemos es si el fin se producirá de forma benévola, por medio de un descenso de las tasas de natalidad, o trágicamente, a través de un aumento de las tasas de mortalidad". Y añaden: "El problema demográfico es el problema más grave al que se enfrenta la humanidad, dada la enorme diferencia de tiempo que transcurre entre el inicio de un programa adecuado y el comienzo del descenso de la población". Y aunque se puede discrepar de que constituya “el problema más grave”, sí cabe reconocer que “se superponen los dos factores que están asociados de forma permanente e indisoluble al impacto de la humanidad sobre el ambiente: de un lado, el derroche de los más ricos, y de otro, el enorme tamaño de la población mundial” (Delibes y Delibes, 2005). Se trata de "bombas de relojería con mechas de menos de 50 años" (Diamond, 2006). El reto definitorio del siglo XXI será afrontar la realidad de que la humanidad comparte un destino común en un planeta superpoblado (Sachs, 2008, p. 17). Ehrlich y Ehrlich (1994) también llaman la atención sobre el hecho de que "la superpoblación de los países ricos, desde el punto de vista de la habitabilidad de la Tierra, es una amenaza más seria que el rápido crecimiento demográfico de los países pobres". Es por ello que conviene distinguir entre superpoblación y crecimiento demográfico. En África el crecimiento demográfico es hoy muy superior al de Europa, pero Europa está mucho más poblada que África, es Europa la que está superpoblada. Es el mundo rico, ya superpoblado, el que tiene un consumo per cápita muy superior al de los africanos y el que más contribuye, por tanto, al agotamiento de los recursos, a la lluvia ácida, al calentamiento del globo, a la crisis de los residuos, etc. Por otro lado, las predicciones más optimistas no consideran que la población pueda bajar de 9000 millones a mitad del siglo XXI. Hay muchos programas de planificación familiar en el mundo, pero funcionan mejor en aquellos países en que la renta está más justamente repartida que en los que no lo está. Esos programas se han visto más eficaces cuando van dirigidos a las mujeres y cuando plantean mejorar los niveles sanitarios y de educación de las mujeres en esos países más pobres. Sin la participación plena de las mujeres en los programas de planificación familiar no habrá un desarrollo equilibrado en los países con índices de crecimiento elevado. En palabras del Nobel de Economía Amartya Sen: “El desarrollo económico puede distar de ser el mejor anticonceptivo, pero el desarrollo social –especialmente la educación y el empleo femeninos- puede ser muy eficaz”. Esto lo señala en su libro Desarrollo y Libertad (Sen, 1999) al plantear su preocupación por la tasa de crecimiento de la población mundial y la necesidad de soluciones para el control de la natalidad y el logro de una paternidad y maternidad responsables. Estos planteamientos contrastan, sin embargo, con la creciente preocupación que se da en algunos países por la baja tasa o índice de natalidad local. Una preocupación frecuentemente aireada por los medios de comunicación, que suele ser mencionada por algunos de los profesores encuestados y que conviene abordar. Un reciente informe de la ONU sobre la evolución de la población activa señala que se precisa un mínimo de 4 a 5 trabajadores por pensionista para que los sistemas de protección social puedan mantenerse. Por ello se teme que, dada la baja tasa de natalidad europea, esta proporción descienda muy rápidamente, haciendo imposible el sistema de pensiones. Digamos que un problema como éste, aunque parezca relativamente puntual, permite discutir, desde un nuevo ángulo, las consecuencias de un crecimiento indefinido de la población, visto como algo positivo a corto plazo. En efecto, pensar en el mantenimiento de una proporción de 4 ó 5 trabajadores por pensionista es un ejemplo de planteamiento centrado en el "aquí y ahora" que se niega a considerar las consecuencias a medio plazo, pues cabe esperar que la mayoría de esos "4 ó 5 trabajadores" deseen también llegar a ser pensionistas, lo que exigiría volver a multiplicar el número de trabajadores, etc., etc. Ello no es sostenible ni siquiera recurriendo a la inmigración, pues también esos inmigrantes habrán de tener derecho a ser pensionistas. Tales planteamientos son un auténtico ejemplo de las famosas estafas "en pirámide" condenadas a producir una bancarrota global y una muestra de cómo los enfoques parciales, manejando datos puntuales, conducen a conclusiones erróneas. Como señala Sachs (2008, p. 219-220), “aunque la tasa de crecimiento demográfico del mundo ha descendido, toda complacencia en relación con este tema está fuera de lugar. La población mundial continúa incrementándose a marchas forzadas y en las regiones con menor capacidad para garantizar la salud, la estabilidad y la prosperidad de la población (…) El mundo debería adoptar un conjunto de medidas que contribuyeran a estabilizar la población mundial, mediante decisiones voluntarias, en una cifra en torno a los ocho mil millones de habitantes, en lugar de mantener la actual trayectoria que probablemente nos situará en los nueve mil millones o más en el año 2050”. Podemos hablar así de la necesidad de una “Nueva cultura demográfica”, tan necesaria para la sostenibilidad como la “Nueva cultura energética”, la “Nueva cultura del agua”, etc. Una cultura demográfica que tenga en cuenta la estrecha vinculación de los problemas y su carácter glocal (a la vez global y local), evitando los planteamientos localistas y a corto plazo, lo que obliga a transformar la actual pirámide poblacional, con muchos más jóvenes que ancianos –insostenible porque exige el crecimiento permanente de la población- en un cilindro de crecimiento cero con números similares de seres humanos en los distintos grupos de edad. Brown y Mitchell (1998) resumen así la cuestión: "La estabilización de la población es un paso fundamental para detener la destrucción de los recursos naturales y garantizar la satisfacción de las necesidades básicas de todas las personas". Con otras palabras: "Una sociedad sostenible es una sociedad estable demográficamente, pero la población actual está lejos de ese punto". En el mismo sentido se pronuncia la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo (1988): "la reducción de las actuales tasas de crecimiento es absolutamente necesaria para lograr un desarrollo sostenible". Hoy, cuando ya sobrepasamos los seis mil setecientos millones de habitantes en el planeta, es necesario centrar la atención en uno de los requisitos fundamentales para poder abordar adecuadamente las posibles medidas frente al problema demográfico: el reconocimiento del derecho humano básico de determinar libre y responsablemente el número y el espaciamiento de los hijos, accediendo a la información y procedimientos de planificación familiar compartida entre hombres y mujeres, así como a los servicios de salud sexual y reproductiva necesarios para poder ejercer este derecho. Es preciso, para ello, erradicar las barreras educativas y legislativas que se oponen a una vida afectiva y sexual satisfactoria y a una maternidad y paternidad responsables. Es preciso reclamar la desaparición de las leyes que criminalizan los medios mal llamados “anticonceptivos”. Medios gracias a los cuales las concepciones pueden ser el fruto de decisiones responsables y no la consecuencia indeseada del desconocimiento o de la imposición de fundamentalismos religiosos que exigen asociar sexualidad exclusivamente a procreación. Es preciso, en particular, exigir la participación social de las mujeres, a través de la educación. El año 2009, UNFPA (Fondo de Población de Naciones Unidas) dedicó el día Mundial de Población a incentivar la inversión en educación y salud para las mujeres y las niñas, como paso necesario para avanzar en la disminución de la pobreza, la universalización de los derechos humanos y la igualdad de género. Como señaló Kofi Annan en su discurso de celebración del 11 de Julio de 1999: “En este último año del milenio, el Día Mundial de Población comienza la cuenta regresiva para el Día de los Seis Mil Millones -12 de Octubre de 1999 – fecha seleccionada para simbolizar el momento en que la población mundial rebase la marca de los 6 mil millones. Tan impresionante como es este número, debe ser, más que cualquier otra cosa, un recordatorio de que la población no sólo es cuestión de números. Es una cuestión de seres humanos, una cuestión de individuos, una cuestión de cada uno de nosotros. Se trata de que cada mujer y cada hombre sean capaces de tomar decisiones libres, informadas y en igualdad, incluyendo el tamaño de su familia y el espaciamiento entre sus hijos. Se trata de que cada hombre y cada mujer sean capaces de mantener a los hijos que eligieron tener, de asegurar su bienestar y de darles una vida digna. Se trata de libertad individual, de derechos humanos y de desarrollo sostenible para todos”. Nota: Si todas las mujeres del planeta en edad de procrear tuvieran solo un descendiente vivo en toda su vida a partir de ahora, la población mundial se esbilizaria en 35 años y descenderia a la mitad de la actual en 500 años. Dirigentes y compañeros del PP, vosotros lo podeis hacer. Animo. .

 

 

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